Aunque ya he hecho una pequeña valoración de esta novela, necesito volver a hablar de ella. Nunca sabré porque cogí este libro, ni porque lo leí, la verdad, estaba dando vueltas por la biblio a ver que me llevaba para leer y el destino me llevo hasta este autor brasileño, le eche un vistazo y decidí darle una oportunidad y me ha gustado, me ha sorprendido, como siempre una novela escrita en 1882 me hace revisar mis creencias, mis ideas, acabo percibiendo que las reacciones humanas son las mismas entonces que ahora, habrá evolucionado la tecnología, cosa que no podremos negar, pero los humanos como seres y como sociedad estamos estancados, no hemos evolucionado, seguimos teniendo los mismos miedos, cometiendo las mismas locuras, quizá sigamos siendo seres primarios.
He disfrutado mogollón, con el alienista, con el doctor Simon Bacamarte, un nombre que le va muy apropiado, al final no sabemos si hay gente loca, o si todos estamos locos. Una novela corta que te hará pasar un muy buen rato.
"...La propuesta excitó la curiosidad de toda la villa y encontró una gran resistencia, poniendo de manifiesto lo difícil que es desarraigar costumbres absurdas o incluso malas..."
Este texto que transcribo, me hizo parar y pensar un rato, primero fueron manifestantes y luego estuvieron en el poder y está fue la respuesta del alcalde al alienista.
"...El pueblo, llevado por una ciega piedad que le da en este caso legítima indignación, puede exigir del gobierno cierta clase de actos; pero éste, con la responsabilidad que le incumbe, no debe llevarlos a la práctica, al menos íntegramente; y tal es nuestra situación..."
Buen viaje, buenas lecturas.
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